jueves, 21 de abril de 2022

 Había una vez, una calandria que deleitaba con su dulce canto. Solía posarse en la rama de un viejo ciruelo escondido en un rincón del jardín de un pequeño travieso.

La calandria, de bello plumaje en tonos pardos, se deleitaba viendo jugar entre los arbustos al niño de cabellos tan dorados como los mismos rayos del sol. Lo perseguía con la mirada y acompañaba sus correrías con su incomparable trino. La subyugaba sus ojos verdes que se parecían a las uvas que tanto le gustaban y que robaba de una granja vecina cuando el ovejero bajaba la guardia. ¡Cuánto detestaba a ese perro! Una vez alcanzó a morderla , de forma leve porque pudo alzar vuelo justo a tiempo gracias a la advertencia de su amigo el colibrí que también revoloteaba sobre los jugosos racimos.

Cada mañana el niño abría sus ojitos con el canto de la calandria. Cuando su madre aparecía en la puerta de su dormitorio con una taza de chocolate humeante, hacía rato que estaba despierto.

"Esta tarde voy a buscarla", decidió en el recreo, "deseo saber cómo es ese pájaro que canta tan bonito y quizá pueda atraparlo".

Al regresar de la escuela almorzó con rapidez , se encerró en su habitación y comenzó a urdir un plan para llevar a cabo su misión.

"No creo que sea tan fácil capturarlo", pensó preocupado. "¿Cómo lo haré?"

Entonces encendió su computadora y comenzó a buscar información. "Puede que sea una calandria. Aquí dice que está asociada con el amor por su alegría y su pasión por la música. Al tener un plumaje que se confunde entre el follaje de los árboles va a entorpecer mi búsqueda. No importa, la encontraré y será mía. Creo que se posa en las ramas del viejo ciruelo. Estoy ansioso por atraparla y así poder gozar de su canto en el momento que me plazca", pensó con determinación sin terminar de leer.

Se levantó de la silla que cayó estruendosamente por el apuro. No hizo caso al grito de su madre que lo amenazaba con castigarlo si no hacía su tarea. Estaba harto de su madre y de esa maestra rezongona que no hacían otra cosa que ahogarlo con retos y obligaciones que no estaba dispuesto a cumplir.

"Sólo deseo a mi calandria. Sólo ella me hace feliz". Recordó entonces la leyenda que hacía un instante había leido. La Kereminka, la calandria, era una mujer hermosa y provocativa que todos los hombres deseaban y ella despreciaba con crueldad. Muchos llegaron a suicidarse por su amor no correspondido y el vientoncordillerano llevaba hasta ella las voces de las almas en pena que reclamaban su presencia. Un hombre se empeñó en ser amado. Al principio pareció lograr su cometido, pero al poco tiempo ella lo abandonó. El hombre, despechado, invocó a los poderes mágicos y la mujer se transformó en un pájaro con una bella voz. 

El muchacho sonrió ladeando la boca como solía hacer cuando una idea comenzaba a echar raíz en sus pensamientos. Él sería el dueño de la calandria, su único dueño.

Esa tarde,  mientras su madre tendía ropa en la azotea, se armó con una gomera. No era su intención herirla, sólo provocar un desmayo para poder capturarla. Esperó y esperó hasta que antes que el sol se ocultara escuchó el trino que lo subyugaba. Aguzó el oído que como una brújula lo llevó hasta el viejo ciruelo. Y allí, oculta entre las ramas. la descubrió. Ella no se asustó al verlo tan cerca, no se ocultó sino que continuó con su gorjeo feliz de que la descubriera. Ella no conocía la intención del niño, si lo hubiera sabido...

El niño apuntó y una pequeña piedra, con la rapidez de una flecha, golpeó con fuerza en su pecho. 

"¿Por qué lo has hecho?", pensó la calandria. "Pensé que eras mi amigo. Que tonta fui".

Unas manos manchadas de chocolate la acunaron por un instante hasta que de repente se vio prisionera en una jaula de madera. Chocó contra los barrotes queriendo escapar...imposible.

Esa misma noche, la calandria entonó su último gorjeo, triste y lastimero. A la mañana siguiente cuando el niño corrió a visitar a su prisionera la encontró muerta. Lo que él no alcanzó a leer debido a su apuro por atraparla fue que una calandria no tolera el encierro. Ella fue creada para volar en libertad, la prisión es su muerte.

Y fue así como el viejo ciruelo perdió a su más preciada huésped, la calandria de bello trino enamorada de un niño que se convirtió en su verdugo.


martes, 25 de septiembre de 2018

OCASO

Una hiedra amarga crece en mi corazón.
Corona de espinas que hiere mortalmente.
El veneno corre por mis venas
confundiéndose con la sangre
que poco a poco se derrama sin contención.

Me siento derrotada, sin fuerzas.
La dulzura de sus besos
es ahora hiel que perfora mis sentidos,
sus caricias son una afrenta
y su amor es un latigazo que cuece mi piel.

Una hiedra amarga crece en mi alma,
una serpiente se enrosca en mi corazón
no puedo respirar, me asfixio.
Mis sueños, pájaros muertos...ya no vuelan,
mi esperanza, a punto de fallecer.

martes, 17 de julio de 2018

BESO NEGRO

Cuando la luna roja asoma su faz sangrienta
la noche cómplice invita a los amantes
a un exquisito juego macabro.

Caricias y abrazos se funden
en un baile de hiriente placer.

Besos suaves como pluma de ala de ángel,
suaves, empalagosos...
Besos húmedos que embriagan
con la misma fuerza del vino maduro.

Juegos de frío y calor, enardecen la piel,
mordaza de terciopelo, mano gentil
capaz de asfixiar delirantes gemidos.

Fetiches despatarrados en oscura escena,
fetiches que encienden hasta la locura.

Azotes, sangre y dolor se conjugan,
mas el gozo prevalece y domina.
Azotes, sangre y dolor, lenguaje del alma,
redención y condena.

Cuando la luna roja asoma su faz sangrienta
la noche cómplice impulsa a los amantes
a una vorágine erótica que los devora y tritura.




lunes, 2 de julio de 2018

ÁNIMAS BENDITAS

Fantasmas de otros tiempos me rodean,
me acosan,
me susurran al oído dulces recuerdos...
amargos recuerdos.

Los siento atravesar mi cuerpo,
cansado, devastado
y me entrego a ellos mansamente
cayendo en una somnolencia benigna.

Sombras luminosas de otras épocas,
germinan fecundas en mi fatigado corazón.
Mis lágrimas no las confunden,
las orientan hacia mi dolor.
Fantasmas, sagrado ungüento
que liba mis cicatrices.

Fantasmas de otros tiempos,
ánimas benditas encarnadas en mi alma,
¡devuélvanme la sonrisa que hace tanto perdí!



lunes, 18 de junio de 2018

INDEFENSA

Sentí sus dedos helados contra mi piel tibia,
dejé que los deslizara a través de mi cuello
mientras un macabro pensamiento
recorría mi torrente sanguíneo
acelerando mi cansado corazón.
Él reía...
sus dedos presionaban cada vez más fuerte
y yo, como un ave con las alas quebradas,
temblé de miedo e impotencia.
Comenzó a faltarme el aire,
luche por respirar, forcejeé asustada
y él finalmente cedió fastidiado.
Todo sucedió en un instante,
tan breve como un suspiro,
pero eterno como el mismo infierno.


jueves, 7 de junio de 2018

ECLIPSE



La noche cae impertinente sobre la ciudad
y yo sentada frente a la titilante llama de una vela.
Frías lágrimas navegan en mis mejillas
mientras mi alma clama en medio de la tempestad
como una rosa abatida por un eclipse.
La angustia devora mis entrañas marchitas,
lloro y mi llanto cae en la fuente del olvido.
Nadie nota mi tristeza, a nadie le importa.
Una máscara de alegría hipócrita oculta mi dolor;
la verdad permanece encarcelada en mis huesos.
Sólo estas letras develan mi secreto,
un secreto que año tras año devora con gula
mi deseo por vivir.

martes, 29 de mayo de 2018

PLEGARIA

Fantasmas de otros tiempos, de otras épocas
me rodean, me acosan,
me susurran al oído dulces recuerdos, amargos recuerdos.
Los siento atravesar como espadas
mi cuerpo fatigado...devastado.
Me entrego a ellos con docilidad
cayendo en un cálido letargo envolvente,
somnolencia benigna, oasis de quietud.

Fantasmas, sombras luminosas
que germinan voluptuosas en mi fatigado corazón.
Mis lágrimas no los confunden,
los orientan hacia mi oculto dolor.
Ellos son el sagrado ungüento para mis heridas,
ellos liban en mis cicatrices.

Fantasmas de otros tiempos, de otras épocas,
ánimas benditas que se hacen carne en mí
¡devuélvanme la sonrisa que hace tanto perdí!

domingo, 20 de mayo de 2018

LA RESPUESTA

Cabizbaja camino por una calle solitaria envuelta en pensamientos oscuros.
Busco con desesperación una salida, un rayo de luz que entibie mi sangre.
El taconeo de mis botas es el único sonido que como truenos retumban en la noche fría y húmeda.
Sola, huérfana de abrazos y sonrisas. Sola. Mi angustia y yo.
La Muerte, Dama generosa, se alza frente a mí.
Ella es la respuesta a mi dolor, un dolor que lacera...que quema.
Extiendo mis brazos hacia Ella. Ansío el beso de su boca carnosa sobre mis labios resquebrajados.
Ese beso gélido que cortará la soga que me ata al sinsentido.
Sin embargo, Ella también me niega su ayuda. Me rechaza con altanería, "No es tu hora", me susurra, "aún no".
Caigo de rodillas sobre un charco de agua. Me desplomo frustrada, desbaratado mi escape.
Un ánima pasa junto a mí y roza mi hombro. "¡Cobarde!", murmura, "¡Lucha!".
No sé de donde salió aquella alma en pena, si lo hizo de las fauces del Infierno  o de la Esperanza Eterna.
Lo único que sé es que hizo germinar en mí un brote de ilusión.

miércoles, 2 de mayo de 2018

PERSECUCIÓN

Camino sin rumbo y sin prisa.
Nada me detiene, nada me ata.
Busco un sueño perdido hace ya mucho tiempo.
tantos, que mis canas son testigo de ello.

¿Dónde buscar?
¿Detrás de la luna?, doncella frígida. Nada.
¿Detrás del sol?, caballero fogoso. Nada.

Busco sin tregua, con paciencia y anhelo.
Busco el sueño que de color a mi vida gris,
que me arranque de la rutina y el sinsabor, pero...

¿Dónde buscar?
¿Al final del Arco Iris?, portador de tesoros mágicos. Nada.
¿En la cumbre del Himalaya?, morada de la nieve, diosa del Universo. Nada.
¿En la profundidad de los océanos?, refugio de hipocampos y sirenas. Nada.
¿En el inconmensurable firmamento?, receptáculo de estrellas y astros. Nada.

Busqué y busqué a mi sueño escurridizo
y al fin lo encontré.
Lo hallé escondido y silencioso dentro de mi corazón.

lunes, 23 de abril de 2018

GOTAS DE HIEL

Tristeza, ¿qué es la tristeza?
Sentimiento hiriente que atraviesa el alma cual espada llameante.
Tonalidad gris que enturbia colores y sonrisas.
Mañana de lluvia y viento despiadado que destruye a su paso.
Lágrima que corre lenta por una mejilla de rosa.

                           Tristeza es soledad

Tristeza, ¿qué es la tristeza?
Suspiro de impotencia ante una cruel realidad irreversible.
Es un nudo en la garganta que impide el paso al aire sanador.
Aleteo desenfrenado que se hospeda tercamente en el corazón.
       
                          Tristeza es ausencia

Tristeza, ¿qué es la tristeza?
Es el canto lastimero de la torcaza al perder su nido.
Es el rostro compungido de un niño frente a la muerte de su madre.
Frío acerado que envuelve con llamas heladas las entrañas
y paraliza los sentidos.

                        Tristeza es pérdida

¡O! Tristeza, ojalá pudiera desterrarla de mi vida, ojalá pudiera;
pero como como un parásito se adhiere con ferocidad a mis huesos,
a mis células... y me deja exhausta.

lunes, 16 de abril de 2018

DE PROFUNDIS

Camino a ciegas por un sendero engolosinado en sombras tenebrosas.
El frío me atraviesa como una espada de doble filo.
Tengo miedo, estoy aterrorizada.
La muerte, fiel compañera de otros tiempos, se vuelve demandante, exigente...
La misteriosa Señora no viene en mi busca,
viene en busca de mi amor.
Lucho contra ella, inútil. No puedo contra su poder ancestral,
un poder que reúne las fuerzas del Infierno y del Paraíso.
La decisión ya está tomada.
Lágrimas de sangre corren vertiginosas a través de mis mejillas,
derroteros demacrados, tejiendo un velo carmesí.
De lo profundo de mi ser, del tuétano de mis huesos,
surge un grito plañidero:
"Piedad, no te lo lleves!"
La muerte, Dama de andar señorial, fija en mí su mirada que incinera y coagula a la vez.
Mirada de fuego y azufre. Mirada de hielo y escarcha.
"La decisión ya está tomada", me responde con dulzura
y mi corazón estalla en mil pedazos.


sábado, 31 de marzo de 2018

COMBATE INTERIOR




Pensamientos oscuros se agolpan en mi mente,
tormenta irascible que todo lo devasta,
abismo insondable que succiona con la voracidad del león.
Pensamientos oscuros, que como una boa constrictor,
movediza y silenciosa, me atrapan y ahogan.
Pensamientos oscuros, bandada de cuervos
revoloteando en mi interior 
emitiendo fuertes quejidos fúnebres
que desgarran mi cordura.

sábado, 3 de marzo de 2018

OQUEDAD




Una mujer se observa en el espejo.
El corazón desgarrado, vacía el alma.
Reprime el llanto, se mira y piensa:
"Huérfana de un amor verdadero.
Caricias heladas, ternura desahuciada, felicidad huidiza.
Amor traicionero que me partiste en mil pedazos.
¿Tendré, acaso, una nueva oportunidad,
un nuevo amanecer?".
Ilusión vana. La mujer cierra los ojos
y ya en su puerta la muerte llama.

miércoles, 28 de febrero de 2018

BORRASCA


¡Llueve!
Gotas impertinentes se estrellan contra el cristal de la ventana
Observo perdida en mis pensamientos.
Llora el cielo y llora mi alma por un amor perverso.
Negros nubarrones enturbian el firmamento
y una congoja asfixiante ralentiza
los latidos de mi cansado corazón.
Un rayo enfurecido cruza el firmamento. Me asusta,
desgarra mi piel, me astilla, me cercena.
Nada siento, ni odio ni amor.
Estoy vacía y el vacío me absorbe.
¡Llueve! Llanto fecundo que copula con la tierra yerma.
¡Lloro!, y mi llanto estéril lamenta el olvido y la mentira
concebidos en mis entrañas por un amor perverso.

lunes, 5 de febrero de 2018

EL GRITO

Era joven, muy joven, casi una niña. Soñaba con castillos de cristal y príncipes azules. Soñaba con el amor.
Noches enteras, escuchando melodías románticas, imaginaba al hombre de su vida, aquel que la haría reír y bailar al son de un amor eterno, dorado como los rayos del sol.
Y, sí, lo conoció siendo joven, muy joven, casi una niña. Y ella creyó con la inocencia de sus quince años, que era el príncipe que siempre esperó.
La pasión de la juventud los unió, los separó y los volvió a unir. Se amaron con intensidad hasta que con la infamia de los años transcurridos las máscaras cayeron sin contemplación.
Hoy, siendo ya una mujer, casi una anciana, llora su frustración.
El príncipe se transformó en el dragón que incineró sus más preciados sueños.
El príncipe mutó en una enredadera de espinas que se enroscó en su cuerpo, sofocando sus deseos, desangrando sus ilusiones.
Y ella, débil y ¿cobarde?, nunca se rebeló...sólo una vez y casi lo pagó con su vida.
Ella vive en silencio sus miedos. Muchos aconsejan, pocos ayudan. Palabras vacías...
Ella esconde un secreto, un deseo oscuro...el grito de Medea al amor que la traicionó: "te voy a comer el corazón", palpita en su sangre.

HABÍA UNA VEZ

Había una vez una niña feliz,
soñaba conocer el amor,
gustar su dulzura y danzar
según su ritmo mágico.

Había una vez una niña feliz
que conoció el amor y bebió
de su manantial de pasión.
Como una bailarina recorrió en puntillas
pentagramas luminosos cuyas notas
aceleraron los latidos de su joven corazón.

Mas hoy la niña ya no es feliz,
el amor mentiroso y tramposo
le hirió el alma y perforó su corazón
cual espada filosa.

Había una vez una niña triste
que lloraba el desamor en la oscuridad,
sus aguas amargas envenenaron su sonrisa
y secaron sus sueños.
Ya no baila, sólo ruega poder volar hacia otros cielos
donde pueda ser feliz.

martes, 10 de octubre de 2017

SÓLO YO

Cierro los ojos y por un instante
la pesadilla termina, la pesadilla de la incomprensión.
En la oscuridad estoy a salvo.
¿Quién conoce la verdad que guarda mi corazón?
Nadie, sólo yo.
¿Quién comprende mi desazón, mi dolor?
Nadie, sólo yo.
Busco contención y mi grito de auxilio cae en el abismo,
un abismo que me devora con dientes afilados.
Lágrimas de fuego hieren mi alma,
lágrimas que no puedo ni deseo contener,
lágrimas purificadoras que poco a poco crean un escudo protector.
Escudo granítico que me mantiene a salvo de dardos venenosos,
de flechas que intentan desgarrar mi corazón. Aura de protección.
Abro los ojos. La luz me acecha, me enceguece.
Y nuevamente la pesadilla comienza. Pero ahora estoy a salvo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

ODA A LA OSCURIDAD

Nada veo. Nadie me ve...
La oscuridad me envuelve, es un manto de terciopelo...suave...delicado.
Mi piel se eriza y mis huesos tañen como mil campanas.
Nada veo. Nadie me ve.
Oculta en la oscuridad mi respiración se ralentiza,
mis nervios se relajan.
Comienzo a vislumbrar la paz que se me niega en la luz.
Nada veo. Nadie me ve.
Amo la oscuridad. Mi refugio, mi guarida.
Ningún intruso osa asomarse en ella. Me pertenece.
Soy libre en la oscuridad. Rotas las cadenas.
Nada veo. Nadie me ve

miércoles, 19 de julio de 2017

SUBITO CORPUS FRIGIDUM

SÚBITA RIGIDEZ CADAVÉRICA
"Entre tanto, tu cuerpo descansará tranquilamente en su lecho, pues sólo partirá contigo
 tu alma. Para que no crean que tu cuerpo ha muerto, sin embargo, voy a dejar un aliento
 que indicará que estás vivo".

En un convento, alejado de los ruidos y el trajín molesto de las grandes ciudades, un moje reza Maitines.
Está sumamente concentrado, y ese grado de concentración lo vuelve vulnerable a los misterios del espíritu.
De repente comienza a transpirar. El ambiente se vuelve tórrido, a pesar de que afuera nieva.
Alguien lo llama por su nombre, una voz lastimosa, una voz herida.
Anscario de Bremen, hombre recto, pero de corazón duro, levanta la vista del salterio y queda paralizado ante la imagen que lo enfrenta con dolor.
_ ¿Tú? _ pregunta horrorizado el monje.
_ Sí, yo, tu discípulo. Aquél que necesitó de tu ayuda, de tus consejos y se los negaste con frialdad, escandalizado de su tormento_ el joven luce una capa forrada de fuego.
_ Te negaste a corregir tu pecaminosa conducta. Nuestro Señor, alabado sea, no perdona a los sodomitas _ exclamó con arrogancia.
_ ¿Qué sabes tú a cerca de la bondad de Dios? ¡Engreído y orgulloso! Por tu culpa tomé el cuchillo y cercené mi cuello. No estoy en el infierno por sodomita sino por suicida. ¡Y tú fuiste el instigador!_ le grita lanzando sobre el monje su aliento a azufre.
_ ¡Calla!, ¿qué quieres de mí? _ se asusta.
_ Sé que desde mi muerte vives un calvario. Los remordimientos te acechan día y noche. Hoy me presento ante tí para ofrecerte una gracia, la gracia del perdón por tu pusilanimidad y soberbia.
_ ¿Quién te crees qué eres? ¿Un ángel? _ se ríe del descaro de su discípulo que arde en el infierno.
_ Un ángel oscuro, pero ángel al fin. ¿Me escucharás o seguirás revolcándote en tus miserias? _ truena exasperado.
Ante el silencio del monje que lo observa con los ojos desorbitados con continúa:
_ Una mujer solicitará tu ayuda. Sé gentil con ella, sufre como una vez sufrí yo. Si lo haces, Dios perdonará mi culpa y me rescatará del Fuego Eterno y tú acallarás tu conciencia.
_ Nuestro Señor no rescata a los pecadores del Infierno. Las Santas Escrituras dicen...
_ ¡Sandeces! Ningún mortal conoce la bondad y misericordia del Señor. Yo la he experimentado. Hazme caso, abre tus oídos una vez en la vida.
Dicho esto, el ánima desaparece.
Consternado, Anscario, continúa orando. Algo ha cambiado, su alma atribulada parece reposar.
Pasan los días hasta que una tarde de primavera el Abad solicita la presencia de Anscario en el locutorio.
Una mujer lo espera. Sus ojeras violáceas y un rictus de amargura dibujado en el rostro, lo impresionan.
Al verlo, la mujer se arrodilla ante él y le besa la mano. El monje desconcertado por semejante actitud, la ayuda a levantarse. Toman asiento uno junto al otro. Ella lo mira a los ojos y comienza su narración:
" Mi marido es marino. Hace seis meses partió hacia Londres y desde entonces no sé nada de él. Ningún mensaje, ninguna carta. Temo lo peor. Estoy desesperada, nuestros niños piden por él y a mí se me acabaron los argumentos para consolarlos.
¡Padre!, sus dones son bien conocidos por todos. En la ciudad se murmura que usted tiene visiones, que habla con los muertos, que posee el don profético. Ya no tengo a quién recurrir. Usted es mi última esperanza, ¡Ayúdeme padre!, se lo suplico."
El monje la escucha con paciencia, sin alterarse como era su costumbre cuando venían a pedirle favores, tanto místicos como mundanos.
Cuando la mujer calla, él la toma de las manos y la invita a esperar. La mujer accede con una sonrisa de gratitud y él se refugia en su celda.Se recuesta en el catre, cierra los ojos y luego de unos segundos, el alma se desprende de su cuerpo.
Llega la noche y la mujer, inquieta por la espera, comienza a recorrer los estrechos y solitarios pasillos del convento. Los monjes están reunidos en la capilla celebrando la Eucaristía. Una lúgubre escalera la conduce hasta las celdas. Con curiosidad lo busca asomándose por las ventanillas de cada puerta. Finalmente da con él. Está recostado en un catre. Con paso lento se acerca al monje y ahoga un grito. Parece muerto: el cuerpo rígido, los ojos vidriosos y los labios lívidos. Asustada regresa al locutorio y cuando decide irse, la presencia repentina de Anscario la detiene.
"Su marido está bien. Desperfectos en la maquinaria del barco impidieron su retorno en el tiempo acordado. Le escribió dos cartas, pero seguramente se han extraviado. El la extraña y está muy preocupado, ansía estar a su lado muy pronto. Le aseguro, dentro de una semana lo tendrá con usted".
Efectivamente, una semana después de la entrevista, el marido regresa y confirma lo dicho por el monje.
La mujer, feliz, vuelve al convento con su marido para agradecer a Anscario su vaticinio. El marido al reconocer al monje, palidece y no articula palabra alguna durante todo el encuentro.
Ya de regreso en su hogar, el hombre le cuenta a su esposa haber visto a aquel monje una semana atrás en un café de Londres.
"Se me acercó y con amabilidad me dijo que tú estabas alarmada por mi tardanza. Me resultó extraño, sin embargo, le conté las causas del retraso y que te había escrito dos cartas de las que no recibí respuesta. Además le añadí que en el término de una semana regresaría. Entonces, el monje se perdió entre la multitud".


domingo, 16 de julio de 2017

EL MONTE DE LAS ANIMAS

 De Gustavo A. Bécquer

Edad Media, Monte de las Animas, Soria
Cuenta una leyenda que el Monte de las Animas pertenecía a los Templarios y que cuando los árabes fueron expulsados de Soria, el Rey les ordenó defender la ciudad, debiendo para ésto abandonar su lugar de reclusión. Esta decisión ofendió a los nobles de Castilla creando hostilidad entre ellos y el monarca.
Se inició entonces una espantosa batalla hasta que el Rey finalizó la contienda: el monte fue abandonado y en la capilla de los Templarios fueron enterrados los cuerpos de los religiosos y de los nobles sorianos.. Desde entonces, cuando llega "la noche de los difuntos", las ánimas de los muertos corren junto a los animales del bosque acechando a todo ser viviente. Por esa razón, ningún hombre o mujer en sus sanos cabales se arriesga a deambular en el bosque por temor a perder su vida.
El "día de todos los Santos", un día antes de la terrible fecha, un grupo de cazadores inician su camino adentrándose en el bosque. Entre ellos se encuentran Beatriz y Alonso, hijos de los Condes de Borges y Alcudiel.
Esa noche, luego de una exitosa cacería, la comitiva se reúne en corro alrededor de un gran fogón. La conversación es ágil y amena, sin embargo la joven pareja permanece aislada del bullicio contemplándose en silencio.
Alonso ama a Beatriz, su prima y decide confesárselo en esa noche especial.
_ Pronto nos separaremos. Cada uno regresará a su condado y por un largo tiempo no volveremos a vernos _ dice con voz lastimosa_ Por eso, para que me tengas siempre presente en tus pensamientos y en tu corazón te suplico aceptes esta joya.
_ Es bellísima, pero no puedo aceptarla Alonso _ Beatriz sorprendida, se niega; aceptar el presente significa un compromiso.
_ Acéptala, te lo ruego. Hoy celebramos el "Día de todos los Santos" y es una tradición intercambiar regalos _ el joven buscó un argumento adecuado para convencerla.
Ella, con una sonrisa, aceptó el obsequio.
_ Ahora tú debes darme un objeto que aprecies _ expresa anhelante.
Beatriz piensa un instante y por fin se decide. Ella es fría, aunque hermosa y de hechiceros ojos azules. Trata con desdén a su primo, se cree superior a él.
_ Hoy en el bosque durante la cacería extravié mi pañuelo azul. Encuéntralo y será tuyo.
Al muchacho se le congela la sangre al escuchar el deseo de su prima. El sería capaz de enfrentarse a una manada de lobos con tal de obtener una prenda de su amor, pero internarse en el bosque justo en esa fecha no le agrada en absoluto. El conoce la leyenda del monte de las Animas y no desea toparse con algún cadáver viviente sediento de venganza. Beatriz también la conoce, pero no le importa. Desafía a Alonso, lo pone a prueba.
Alonso, con un nudo en el estómago, accede a la propuesta de la joven. Monta en su caballo y desaparece en la oscuridad.
Las horas pasan y Beatriz no pudiendo conciliar el sueño, asustada y con remordimientos, comienza a rezar invocando a los santos protección para su intrépido primo. Al amanecer escucha las campanas de la ciudad de Soria y se levanta con premura. Debe constatar que Alonso esté sano y salvo esperándola en el salón con los demás.
De repente se queda paralizada. Sobre su mesita de noche ve el pañuelo azul roto y ensangrentado.
Cuando una de las sirvientas entra en la alcoba de Beatriz para comunicarle que Alonso ha muerto asesinado por lobos en el bosque, la encuentra inmóvil y con los ojos desorbitados. Está muerta.
Cuentan que luego de este suceso, otro cazador que intentó burlar la leyenda de las Animas penetrando en el bosque maldito perdió la vida, pero antes de morir pudo narrar que vio a los amenazantes esqueletos de los antiguos Templarios y a una bella mujer que con los pies ensangrentados daba vueltas en torno a la tumba de Alonso.