lunes, 24 de agosto de 2015

DAME LA VIDA

La encontró en una fiesta después de dos años de no verla. Habían sido novios en el último año de la secundaria. La amó con todo el fuego de la adolescencia. Ella, en cambio, permanecía siempre ausente, reacia a sus caricias y a sus besos.
"Tan bella y tan lejana", era el pensamiento que le roía las entrañas cuando la tenía entre sus brazos, acontecimiento raro en su relación. Siempre le huía ala contacto físico. Al principio pensó que era por timidez, pero con el correr del tiempo, comenzó a preocuparse.
_ ¿Acaso no me quieres?_ le preguntó irritado en una oportunidad.
_ Con todo mi corazón, pero no soporto que me toquen...perdón, no sé que me sucede_esa fue la última vez que la vio.
La llamó mil veces, nunca respondió. Fue a buscarla a su casa, nunca la encontró.
Al final, con dolor, desistió. Ella no lo amaba.
Y ahora la tenía frente a sus ojos, tan bella como siempre, pero totalmente ebria. Le dio pena. No se le acercó. Fue hasta la barra con unos amigos y pidió un vodka. La conversación parecía interesante, pero él no prestaba atención, la presencia de ella lo absorbía.
Vencida su resistencia, fue a su encuentro.
Las jóvenes que estaban con ella se apartaron cuando lo vieron aparecer. Sin decir palabra se sentó a su lado. Ella lo miró desconcertada, la mirada nublada por el alcohol..
_ Miranda_ no pudo decir más.
_ Abel...ha pasado tanto tiempo_ el aliento a wisky lo asqueó, sin embargo ella lo atraía como un imán. No podía, no quería alejarse de ella.
_ Te busqué Miranda, te busqué y te esperé como un tonto...¿qué pasó Miranda? ¿por qué desapareciste?_ esa mujer tenía el poder de anular su orgullo y allí estaba él mendigando aclaraciones.
_ Abel, sácame de este lugar, ya no lo resisto_ le rogó.
La ayudó a pararse. Apenas podía tenerse sola en pie. Sin despedirse abandonaron la fiesta.
La condujo a su auto.
_ ¿Te llevo a tu casa?
_ A cualquier lugar menos a mi casa.
Abel estaba perplejo, no sabía que hacer con ella. Decidió llevarla a su departamento.
Tan pronto traspuso la puerta, se tiró en uno de los sillones de la sala y se quedó profundamente dormida.
Abel le quitó los zapatos de taco y la tapó con una manta de lana.
Como hechizado, se quedó mirándola. "Tan bella y tan lejana", el mismo pensamiento de años atrás se repetía en su corazón, aún herido por su desprecio.
¿Que hacía con ella? Lo había abandonado sin explicaciones. ¿Por qué se preocupaba por ella? Simplemente lo usó para que la sacara de la fiesta.
Le era imposible apartar sus ojos del rostro de ella. " Preciosa como una muñeca de porcelana, pero sin alma", reflexionó, ¿ qué te atormenta? Confía en mí, yo te amo". Confirmar sus sentimientos, lo aturdió. Era verdad, la amaba, nunca dejó de amarla.
Las agujas del reloj avanzaban y él también se quedó dormido.
Al amanecer un grito lo despertó. Miranda se retorcía en el sillón, pataleaba y lloraba con desesperación.
_ Miranda, tranquila, sólo fue una pesadilla_ la acarició con dulzura.
Lentamente, como saliendo de un trance, asimiló la presencia del muchacho.
_ ¿Abel?_ estaba desconcertada.
_ No te acuerdas lo que sucedió anoche, ¿no?.
_ Festejábamos con unas amigas y de repente...no sé, lo olvidé. Te reconocí entre tinieblas...no recuerdo nada más.
_ Me pediste que te sacara de la fiesta, no sabía donde llevarte, así que te traje a mi departamento. ¿Cómo te sientes?
_ Pésimo. Mejor me voy. Ya te molesté demasiado_ intentó levantarse, pero un mareo se lo impidió.
_ Te preparo un café y hablamos. Me debes una explicación y no te soltaré hasta que lo hagas.
Ella lo miró resignada y sonrió asintiendo.
_ ¿Por qué me dejaste Miranda? Creí que me amabas, enloquecí cuando me di cuenta que te había perdido...¿qué pasó Miranda?, ¡te ofendí, te lastimé?...
_ El problema soy yo Abel. No merezco que me amen. Estoy sucia, sucia por dentro.
_ Pero, ¿qué dices?
_ Por favor, quiero contarte todo ahora que el destino ha cruzado nuevamente nuestras vidas. Te amé tanto Abel, no te imaginas cuánto. Pero el miedo a que me dejaras si conocías mi culpa pudo más que mi amor por ti.
_ ¿Cuál culpa?
_ Todas las noches, desde hace años, tengo la misma pesadilla. Estoy durmiendo tranquila en mi habitación. Soy pequeña, muy pequeña. De pronto siento que alguien me destapa. Una mano suave, comienza a acariciar mi espalda, mis piernas desnudas. De a poco comienza a subir el camisón, me lo quita. Lo escucho decir que me quiere, que soy especial para él, muy especial, más que mi hermana. Me besa con ternura el cuello, las mejillas...la boca. Me dice que me parezco a mi madre, que soy tan apetecible como ella. Yo no entiendo que está sucediendo. Sólo sé que es mi padre y que lo quiero. Le permito que me toque, me da mucha vergüenza, pero lo dejo. Después me pide que lo masturbe, me da miedo, pero lo hago. ¡Dios, quiero morirme! La oscuridad me envuelve, quiero abrir los ojos y ¡no puedo!, ¡estoy atrapada en una pesadilla sin fin!_ un quejido desgarrador brotó del alma de Miranda, un dolor abismal que la convulsionó.
_ ¿Por qué no confiaste en mi?_ Abel estaba quebrado
_ ¡Cómo confiar en alguien? Si mi propia madre nunca me creyó. Primero me dijo que eran fantasías perversas de una niña de ocho años y luego me castigó por calumniar a mi propio padre. Abusó de mí hasta los catorce, año en que murió. Todos lloraron, yo canté y bailé...Pero me dejó marcada el muy canalla. Cada vez que me tocabas, sentía que eran sus manos no las tuyas. No lo toleraba. Por eso te dejé, huí. Después para escapar de mis fantasmas, comencé a tomar. Ebria, olvido esta siniestra pesadilla que me asfixia  y tortura.
Abel, sin reparos, desechando todo amor propio, la abrazó con fuerza y la besó con pasión... y ella se dejó besar, se abandonó a él por primera vez.
_  Juntos saldremos adelante, ya verás mi amor.
_ Cuando te vi anoche, mi alma gritó "no me dejes morir aquí, dame vida".
_ Te daré vida, mi vida si es necesario...

                   "Despiértame, despierta mi espíritu
                    No puede despertar
                    Despierta mi espíritu, sálvame
                    Dí mi nombre y sálvame de la oscuridad  
                    Ordena mi sangre que corre
                    Sálvame de la nada en que me he convertido
                    Mis ojos, como puertas abiertas guiándote hacia mi alma
                    He estado tan adormecida, sin alma.
                    Tráeme a la vida."
                                                 Bring me to life, Evanescence

viernes, 21 de agosto de 2015

MELODÍA INTERRUMPIDA

Berlín, finales de julio de 1939

En un rincón de un cuarto en penumbras, una muchacha llora su pena. Su padre le ha clavado un puñal en el corazón. Le prohibe amar al hombre de su vida. Su alma desangra.
_ ¡Estás loca!, ¡nunca!, ¿me has escuchado bien?, ¡nunca daré mi consentimiento para que te cases con un alemán que no respeta la Torá y que además está embobado con la palabrería de ese tal Hitler.
_ Pero papá..._ suplicó.
_ Aquí se terminó la discusión, ve a tu habitación y reflexiona. Una única vez permitiré que lo veas y será para cortar esta fútil relación. La última cita, ¡la última!, ¿has entendido?.
La angustia y la rabia la ahogaron. No respondió. Corrió escaleras arriba, se encerró en su dormitorio y comenzó a planear la fuga con su enamorado.
Al día siguiente un joven; alto, de buen porte; se paseaba nervioso en el atrio de la iglesia Santa María, en la plaza Alexander.
No era un día caluroso, pero gotas de sudor perlaban su frente. Al encender su cuarto cigarrillo la vio aparecer entre el gentío que paseaba por la plaza, disfrutando de una tarde primaveral.
La mirada azul intenso de ella, semejante a un mar borrascoso, lo paralizó. Algo iba mal.
Ella, al divisarlo, corrió a su encuentro. Se refugió en sus brazos sin poder evitar el llanto.
_ ¿Qué sucede?_ le preguntó abrumado por el dolor de ella.
_ Mi padre está en contra de nuestra relación. Me ordenó terminar contigo...¡oh Karl!, ¿qué haremos?
De la mano, caminaron un trecho en silencio, aunque una revolución de pensamientos bullía en la cabeza del joven. El corazón de ambos, un volcán en erupción.
_ Mi padre es un déspota, ¡lo odio!...Estoy dispuesta a huir contigo.
_ Huir no es prudente Alena. ¿Dónde iríamos?
_ No sé...a Francia, a Suiza...a cualquier parte, siempre y cuando estemos juntos.
_ No puedo.
_ ¡Cómo que no puedes?_ explotó desconcertada.
_ Abandonar el país en estos momentos significa abandonar el ejército y si hago tal cosa sería un desertor y a los desertores los fusilan. No quiero que nos convirtamos en fugitivos, ¡no quiero ponerte en peligro!
_¡No me importa el peligro!
_ No lo haré Alena, comprende.
_ Comprendo que eres un cobarde que no me ama. Estoy dispuesta a correr cualquier riesgo por ti, pero veo que tú no.
_ No entiendes.
_ ¡Adiós Karl! Quédate con tu adorado ejército. Sé fiel a tu país y a tu líder, ese Hitler. Entiendo que la mujer que te ama es un estorbo.
_ Alena, no te comportes como una chiquilla, recibí órdenes. Mañana parto a la frontera de Alemania con Polonia. Algo importante se está gestando, no puedo decirte más. Quizá este distanciamiento sea la solución para que las aguas se aquieten. Cuando regrese hablaré con tu padre, le haré comprender cuánto te amo y que por eso, estoy dispuesto a respetar sus tradiciones. Nadie me separará de ti, ¿me crees?
La beso lentamente, con apetencia. Ella era tan dulce, tan etérea

_Sígueme_ le rogó Karl.
Con paso rápido se dirigieron a la parte trasera de la iglesia. Soledad absoluta.
Karl la estrechó entre sus brazos. Con pericia le desató el moño que sostenía la abundante cabellera rojiza, mientras le susurraba palabras tiernas y besaba su cuello con suavidad.
Alena respiraba agitada, se sentía arcilla maleable en las manos de Karl. Con desesperación se abrazó a la cintura de él, presionándolo con fuerza, mientras lo besaba como si estuviera bebiendo el agua de la vida. Pasó una de sus piernas alrededor de un muslo de él. La respiración de Karl se volvió ahogada. Ella como una enredadera, se enroscaba con delirio en el cuerpo del joven.
_ Nuestra historia de amor no concluye hoy aquí_ le dijo con la voz entrecortada por la excitación_ Es como una melodía que se interrumpe, pero sólo por un tiempo breve. Y así como la melodía es la esencia de la música, tú, Alena, eres mi esencia. Te juro por mi vida que nuestra melodía pronto volverá a sonar.
Sin embargo el destino se empecinó en mantenerlos separados.
El 1 de septiembre estalla la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Alemania a Polonia.
Inglaterra y Francia, inmediatamente le declarara la guerra al Tercer Reich.
Se desata el infierno...
Karl, luchando en el frente alemán contra las fuerzas polacas...¿moriría?
Alena, en el campo de exterminio de Jasenovac...¡morirá!
Pero su amor, indestructible como un cordel de adamantio, los seguirá uniendo hasta la eternidad para consumar la "melodía que una vez se interrumpió".


                                     "Eres eterno, Amor.
                                      No, no aparta a dos almas amadoras
                                      adverso caso ni cruel porfía:
                                      nunca mengua el amor ni se desvía,
                                      y es uno y sin mudanza a toda hora.
                                      Eres eterno, Amor"
                                                                    William Shakespeare

miércoles, 19 de agosto de 2015

HILOS DE SEDUCCION

Se miran, se desean, pero la distancia se interpone entre ellos. Anhelan caricias cálidas y besos  profundos.
Se conforman con imaginar un juego amoroso que los une y los consume, como el fuego a los leños secos.
La vendedora de flores, bella, con el cabello suelto que se derrama por su espalda como oro líquido, le sonríe seduciéndolo.
El vendedor de diarios, desde la otra esquina, la apetece con pasión.
Imaginan mil maneras de acercarse; mil trucos, para vencer la cruel distancia que se interpone al gozo.
"Mi hermosa florista, ¡que daría yo por tenerte entre mis brazos!
De repente vienen a mi memoria unos versos que alguna vez escuché de otro romántico como yo:
Ovillate a mi lado como si tuvieras miedo
...pequeña, me traes madreselvas y tienes hasta los senos perfumados, yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, avellanas oscuras y cestas silvestres de besos".
¡Cómo me gustaría recitar este testimonio de adoración, rozando con mi aliento tus oídos de madreperla!"La vendedora de flores, con los ojos entornados, también sueña con su enamorado.
"Amor mío, ¡qué déspota realidad nos toca vivir, tan lejos, pero tan cerca!
Alargo mis brazos y no puedo tocarte; mis palabras no te alcanzan, ruego que puedas leer mis pensamientos con tu corazón como yo hago con los tuyos.
Ambiciono enredar mis dedos en tu cabello ensortijado y rozar tus labios de pétalos.
Cuento las horas que faltan para que podamos fundirnos en ese abrazo tan esperado, tan ansiado. Falta poco, el sol ya se apaga y su deceso anuncia el inicio de una nueva función. Falta poco, amor, falta poco..."
Una mano surcada de arrugas, interrumpe el diálogo silencioso de los amantes. Una mano oportuna que con delicadeza, toma a la florista y luego al vendedor de diarios. Con destreza mueve los hilos de las marionetas, que felices comienzan a bailar al son del "Danubio azul" en un escenario improvisado en la plaza de un pueblito.
Los espectadores, niños y adultos por igual, aplauden entusiasmados.
"Es nuestro momento, mi deliciosa hada de las flores, de dejar libres nuestros cuerpos para saborear la pasión que nos envuelve y ata. ¡No te alejes, ven, no me niegues los dulces besos de tu boca!"
Al concluir el espectáculo, el titiritero, con sumo cuidado guarda dentro de una caja de madera a sus queridos muñecos de madera.
"¡Milagro!, nos ha colocado uno junto al otro!", grita descontrolado el vendedor de diarios.
Imposible, pero cierto, una lágrima de felicidad brota de los ojos almendrados de la florista.
"No llores mi niña bonita, ríe conmigo, por fin el destino nos ha unido. En esta noche estrellada, como dice el poeta, "quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos".




sábado, 15 de agosto de 2015

LA VIE EN ROSE

Era una soleada tarde de otoño, una brisa aterciopelada apenas lograba barrer las hojas secas dispersas por las estrechas veredas.
Un anciano se deleitaba recorriendo San Telmo, zona de venta de antigüedades por excelencia.
Amaba perderse en los ceñidos pasillos de las tiendas abarrotadas de reliquias, testigos mudos de infinidad de historias: algunas, románticas; otras, trágicas; otras, misteriosas.
Después de explorar en varios negocios, decidió entrar a un bar. Le apetecía un café bien cargado con mucha azúcar.
Cruzó la calle distraído en los planes que tenía para esa semana. Al alcanzar la vereda, se topó con una vidriera que le llamó la atención. Sobre un espectacular piano blanco, cubierto por un mantón de Manila de seda naranja con un bordado inspirado en la mezcla de varias flores,entre las que se destacaban los jazmines,descansaban una decena de estatuillas de bailarinas en bronce. Una de ellas lo cautivó, le recordó a su único amor...un amor oculto en las brumas del pasado.
La compró sin regatear, como era su costumbre.
Con su singular adquisición entró al bar. Buscó una mesa apartada de la puerta principal.
El mozo apareció solícito. "Un café doble, por favor".
Cuando se disponía a endulzarlo, una voz melodiosa le susurró: "¿Por qué tanta azúcar? Es perjudicial a la salud". Sonrió, ella siempre lo retaba como si fuera un chiquillo.
Sacó a la bailarina de su envoltorio. Su imagen lo hechizó. "Ma petite ballerine", suspiró.
El agradable sabor del café sumado al melancólico tango que se escuchaba de fondo, lo trasportó a otra época, una época en que era feliz.
"_Amor, hoy, después de la función, te prometo que cenaremos solos, sin intromisiones.
_ ¿Me lo juras? Te quiero para mí, únicamente para mí_ contestó el joven mientras la besaba en el cuello. Su perfume con fragancia a vainilla lo embriagó.
_ ¡Egoísta!_ una cascada de risas inundó la habitación.
_ Mañana viajas a Trelew y vaya a saber por cuánto tiempo...
_¡Qué exagerado! Son cuatro funciones, en unos pocos días estaré de vuelta en tus brazos.
_ Es que todavía no te has ido y ya te extraño. Te amo "ma petite ballerine".
_ Adoro cuando me llamas así.
_ Y yo adoro hacerte el amor lentamente, adoro bucear en las profundidades de tu cuerpo maravilloso, tan sensual, tan etéreo...en tu boca está el Paraíso...
Cayeron enlazados en la alfombra de arabescos, se amaron con pasión, como si fuera la última vez.
En el tocadiscos sonaba La vie en rose. La voz profunda y sublime de Edith Piaf los atrapó en un juego amoroso del que no querían escapar.
Exhaustos, satisfechos...terriblemente felices, se refugiaron en uno de los sillones de la sala de estar. Ella apoyó su cabeza en el hombro de él. Cerró los ojos y se concentró en la bella melodía.

               Quand il me prend dans ses bras
               Il me parle tout bas
              Je vois la vie en rose
              Il me dit des mots d'amour
              et ca me fait quelque chose
              Il est entre dans mon coeur.

_Cuando me toma en sus brazos, me habla bajo. Veo la vida en color rosa, me dice palabras de amor y eso me hace algo...él entra en mi corazón...Tú estás en mi corazón, amor mío, siempre lo estarás_ lo besó con apetencia, con desesperación. El le respondió de la misma manera.
Esa noche, brilló en "El Cascanueces" como el Hada de Azúcar. Sus movimientos flexibles, seductores, guiados por los violines y las arpas, cautivaron al público que la ovacionó.
Más tarde, los amantes continuaron danzando, no en el escenario sino entre sábanas de hilo y puntillas.
A la mañana siguiente, se despidieron en el Aeroparque. Fue la última en abordar. Sus compañeros del elenco estable del Colón,le gritaban, entre risas y bromas, que se despegara de su novio.
Un último beso...fue el último beso.
El avión después de despegar, se precipitó sobre las aguas del Río de La Plata. Fracasó en su intento de regresar al aeropuerto por fallas. No hubo sobrevivientes."
_ ¿Otro café, señor?
_ No, gracias, la cuenta.
Colocó nuevamente a la bailarina dentro de la caja. En el ambiente sonaba otro tango, tan nostálgico como el anterior.
Con paso cansino se dirigió a una parada de taxis.
De pronto le pareció percibir el aroma a vainilla de ella. Sonrió. "Gracias por estar siempre a mi lado, por cumplir tu promesa. Je t'aime ma petite ballerine á l'éternité et plus...hasta la eternidad y más allá."





viernes, 14 de agosto de 2015

CARRUSEL DE SUEÑOS

Una niña, mirándose al espejo, sueña con ser princesa. Sueña que el apuesto Príncipe Azul la rescata con hidalgía de su torre de marfil y de las garras del autoritario Rey que la tiene prisionera. Le niega la Libertad.
La niña sueña con poseer las míticas Botas de las Siete Leguas para recorrer en segundos, infinidad de países increíbles y misteriosos.
La niña sueña con hallar al Cazador, que después de matar al Lobo Feroz, la guíe por bosques encantados en los que habitan hadas etéreas y traviesos duendes.
La niña sueña ser amiga de Hansel y Gretel, para juntos disfrutar de las delicias que ofrece la casa de la Bruja. Bruja que está muerta y enterrada, en castigo por sus tropelías.
La niña sueña con el beso apasionado de su Príncipe, un beso con sabor al más dulce néctar, que la despierta a un mundo de luz y música mágica que la invita a danzar... danzar y a reír...reír, una risa prístina cual tintineo de campanitas de cristal.
La niña sueña en asistir a un Baile en un palacio de plata y esmeraldas, envuelta en tules y sedas. Desea  que el encantamiento no se rompa a media noche para continuar disfrutando de los brazos del Príncipe que la hace volar al son de un romántico vals.
La niña sueña en ser valiente como el Sastrecillo que se enfrentó con entereza al temido monstruo para conquistar al amor de su vida.
La niña sueña con tener la piel más blanca que la nieve, los cabellos negros como las alas de los cuervos y los labios de rubí...sueña con ser Blancanieves.
La niña sueña con vencer a sus demonios, que la persiguen y atormentan, como aquella reina que en ingeniosa batalla venció al cruel Rumpelstinkin.
La niña sueña con poseer un corazón bondadoso como Bella, capaz de comprender y amar más allá de las apariencias.
La niña sueña ilusiones mágicas y en todas, busca un camino que la lleve a la LIBERTAD.

martes, 11 de agosto de 2015

INSTANTÁNEAS DEL PASADO...LAS ESCONDIDAS

La inquietud la traicionaba, la ponía en evidencia.
Él, de reojo, la observaba con una pícara sonrisa. Como tantas otras veces, se dispuso a seguirla, a espiarla. "La moto,no...mejor la bici, es silenciosa".
Ella volvió por enésima vez a mirarse en el espejo. Su reflejo no la conformó. Hubiese deseado acentuar el maquillaje, pero lo tenía prohibido. Un último toque a su arreglo, unas gotas de su fragancia predilecta, rosas de Bulgaria.
"Adiós, voy a la biblioteca. Vuelvo en dos horas", se despidió con una mentira.
El esperó a que se le adelantara unas cuadras. Montó la bicicleta y comenzó la mentada persecución.
Ella, sin sospechar, llegó dichosa a la esquina de la cita. El ya la estaba esperando, tan ansioso como ella. Se besaron, un beso rápido con sonrojo.
De la mano, caminaron soñadores, hasta una plaza bañada por el sol.
Hablaron tonterías, sólo deseaban mirarse...besarse.
El otro los acechaba de lejos. Una foto, otra. Tenía que tener pruebas de la mentira. Hacía un gran esfuerzo por contener la risa del triunfo.
Y ¡al fin!, el beso...su primer beso...dulce, estremecedor. Cerró los ojos y se sintió en el Paraíso. Volaba, pero sus pies estaban en tierra firme.
Las horas pasaron como un suspiro. Se despidieron con la promesa de volverse a ver el día siguiente a la salida del colegio.
Veloz, regresó a su casa. Nadie sospechó de su encuentro furtivo; nadie, salvo él, que la aguardaba expectante.
"Felicitaciones, ¡así que mi hermanita tiene novio!".
"No inventes".
"¿Esto es una invención?", con sorna le mostró una a una las fotos que capturó con su Polaroid.
"Basta de seguirme, o si no..."
"O si no, ¿qué?...¿se lo vas a decir a mamá?", le retrucó burlón.
Se acercó y la abrazó con cariño, a pesar del enojo de ella. "No tengas miedo. Mi boca, cerrada y lacrada. Sólo lo hago por diversión".
Después de un breve silencio, ambos estallaron en carcajadas.
Emotivos recuerdos de la adolescencia que nos empapan como lluvia fresca y nos sumergen en el mar de la nostalgia.

martes, 4 de agosto de 2015

CRUDA REALIDAD

Ovillado debajo de la mesa de la cocina escucha con temor la pelea agresiva de sus padres. Por momentos se cubre los oídos con sus manitos sucias de chocolate, su miedo es atroz. Quisiera huir, desaparecer de esa escena de horror. Imposible, es muy pequeño e indefenso.
Un vaso se estrella contra la pared. Otro más...y otro. Los trozos de vidrio llegan hasta su escondite.
Lo único que vislumbra son las piernas de sus padres. Su madre con la bebé en brazos, contra la pared. Su padre, frente a ella.
Un golpe seco sobre la mesa lo sobresalta. Bailan las botellas de vino, dos vacías; una por la mitad. Su corazón bombea con celeridad. ¿Dónde escapar, ¿dónde?.
Su padre pronuncia en forma extraña improperios contra su madre. Está alcoholizado, ebrio; y cuando esto sucede se violenta, el niño lo sabe muy bien.
Su madre no permanece callada, insulto por insulto. El hombre se exaspera aún más.
El chasquido de una bofetada lo pone en alerta. Su hermanita se asusta y llora. El pequeño se estremece.
¿Cuántas veces tendrá que soportar este drama? Cientos...
La mujer maldice al marido y abandona la casa con su hijita.
El pequeño queda olvidado bajo la mesa. "¿Por qué no me llevas contigo? Siempre me haces a un lado. ¿Es que no me quieres? Y ahora solo con un borracho. Tengo miedo, mucho miedo".
Su padre grita su nombre. Lo busca. El niño tiembla. De repente, el rostro temido lo descubre. De un tirón lo saca de su escondite. El niño se resiste, pero es inútil.
Espera resignado la paliza, sin embargo se asombra al recibir un abrazo cálido y estrecho.
Su cabello se moja, no es agua, son lágrimas.¡Lágrimas de su padre!. Sobrecogido lo escucha decir bajito:
"Perdón, hijito, perdón".