sábado, 30 de julio de 2016

UN PACTO,TRES DESTINOS

"En los espejos de muchos juicios mis manos tienen color de sangre. Yo soy una parte del mal que existe en el mundo y en la Sombra".  Roger Zelazny


LLego tarde a mi cita, estoy muy retrasada. ¿El motivo?...la resistencia. Algunas veces mis pacientes se oponen con testarudez  a mi designio. Necios que no se fían de mi experiencia y sabiduría, aunque siempre los someto. ¡Ah!, esa es la casa y como todas las casas que visito está rodeada por un halo de tristeza y melancolía. No los comprendo; lloran y se lamentan por su destino, y cuando aparezco ofreciendo el escape perfecto, se aferran a él con desesperación. Espero que en esta ocasión no haya obstáculos en mi misión. Estoy muy cansada, creo que pediré a mi Jefe unas vacaciones, muy merecidas por cierto. Ciertamente mis clientes estarán felices por mi ausencia, pero lamentablemente alguien más ocupará mi lugar y les aseguro, rogarán por mi vuelta. Mi suplencia es violento y desconsiderado, en cambio yo, sé escuchar y a veces, sólo a veces concedo treguas...

La niñita observa desolada a su padre. Sus enormes ojos negros, negros como la noche que indolente cae sobre ellos, están fijos en la figura de su padre que encorvado sobre la mesa busca en el alcohol el alivio al dolor que traspasa su corazón.
En la habitación contigua su madre se apaga lentamente.
Ella apenas comprende la situación,sólo intuye que algo grave sucederá en su familia. Nunca antes había visto a su padre beber de esa manera...¡jamás! Siempre alegre, siempre optimista, hasta cuando pasaban hambre. 
"Ya verás mi ángel, la vida dará un giro en nuestro favor y todo cambiará para nosotros", lo escuchaba decir a su madre en los momentos críticos. Y ella le sonreía con la mirada cargada de amor.
Pero ahora todo había cambiado. De repente la luz que siempre los acompañaba se tiñó de oscuridad.
La niña se acerca al hombre con cautela. Le golpea suavemente el hombro para llamar su atención.
_ ¿Se curará mamita? _ la voz estrangulada por el llanto contenido. Es pequeña, pero ama a su padre y no quiere turbarlo aún más.
_ Me temo que no cariño _ le responde, los ojos vidriosos, el ánimo hecho añicos.
La abraza con fuerza, como queriendo aferrarse al ancla que lo mantendrá en la cordura.
El hombre suspira recordando a la mujer que ama..."Tu cabello, como el trigo de noviembre, enloquece mis sentidos", solía susurrarle mientras le hacía el amor, "Tiempos idos, tiempos maravillosos que no volverán".
_ Vamos mi pequeñita, te llevo a la cama. Es muy tarde y debes dormir _ besa la cabecita dorada mientras se levanta con dificultad. Le cuesta mantenerse en pié, pero lo logra.
_ ¿Podré ver a mamá mañana? _ pregunta esperanzada._ Me ha prometido un cuento.
_ Claro que sí, mañana la verás _ miente. La hora señalada por los hados se acerca, la hora del adiós.
El hombre se retira y la niña se sumerge en un sueño de colores.
Una mujer encapuchada se asoma por la ventana del dormitorio de la chiquilla. 
Las estrellas palidecen ante la exquisita belleza de la intrusa que contempla absorta la escena. El melodioso ronquido le provoca una sonrisa...¡que extraño!, ella nunca sonríe.
Algo la sobrecoge, una presencia luminosa se corporiza junto a la niña.  
_ Soy el Hada de los Sueños, su protectora _ le aclara mirándola fijamente.
_ Y yo...
_ Eres Rosella, la cazadora de almas _ la interrumpe con dulzura.
_ Así es y esta noche vengo por su madre.
_ ¿Por qué te has detenido en su ventana?
_ Me ha impresionado la paz y la inocencia que irradia la niña.
_ Paz que tú que quebrarás esta noche _ le reprocha
_ La decisión no me pertenece, el fin de su madre está escrito en las runas de los hados. Yo soy la ejecutora _ dice con firmeza.
_ No trates de engañarme, sé que tienes el poder de cambiar la hora de la muerte _ la aguijonea.
_ Es verdad, pero sólo si me ofrecen un trueque que me beneficie.
_ ¿Qué quieres a cambio? Ten compasión, ella es tan pequeña y vulnerable. El padre está destruido, seguramente en poco tiempo seguirá a su mujer a la tumba y entonces...¿qué será de ella? _ implora el Hada.
_ No conozco el significado de la palabra "compasión" y ahora, si me lo permites debo cumplir con mi misión.
_ ¡Aguarda! Puedo concederte el deseo que ocultas en tu frío corazón.
_  Y ese deseo es..._ Rosella la interroga con suspicacia.
_ Sentir la tibieza del sol sobre tu pálida piel. Nunca has experimentado esa deliciosa sensación y anhelas que te suceda, ¿me equivoco?
_ Bribona, has acertado.  A pesar de que en muchas ocasiones realizo mis visitas durante el día, el sol, atribulado ante mi presencia, se esconde en la pena de mis pacientes negándome su calor _ se lamenta.
_ El calor del sol sobre tu piel por una prolongación de vida...¿Trato hecho? 

Mi nombre es Rosella, la Cazadora de Almas. Disfruto con la tarea que los hados me han asignado, a pesar que reniego mucho por la intemperancia de mis pacientes. Me gusta llamarlos de esa manera, aunque ellos se consideran víctimas. A veces, sólo a veces, concedo treguas...sobre todo cuando consigo algún beneficio, como disfrutar del calor del sol sobre mi piel acostumbrada a la Sombra...




sábado, 23 de julio de 2016

NO ME DEJES CAER EN LA TENTACION

La noche se cernía como un monstruo famélico sobre el convento sumido en el mutismo del descanso.
Sin embargo, no todos dormían en santa serenidad. Un monje se revolvía en su catre, una sucia pesadilla lo abrumaba y desesperaba.
Su juventud e inexperiencia, no lo ayudaban; más bien lo sumían en un abismo de insondable locura.
Una bella mujer, un detestable súcubo, lo seducía, lo excitaba. El luchaba por desprenderse de los níveos brazos, que como tenazas candentes lo apretaban contra su cuerpo voluptuoso. El combate era desigual...el deseo predominaba.
La tentación de poseer a la mujer era insoportable, pero debía resistir, quería resistir... y justo en el momento que cedía, una voz cascada y apremiante lo arrancó de su sueño erótico.
_ Hermano Evaristo, ¡despierta!_ con urgencia sacudió el cuerpo esquelético del monje.
Evaristo despertó desorientado, los ojos extraviados, aún sintiendo sobre su piel sudorosa las manos calientes de la mujer. Cuando pudo enfocar la imagen del viejo encorvado que tenía frente a sus narices, pegó un respingo.
_ ¡Muchacho, no te asustes que no soy Lucifer sino el hermano Cirilo!_ y se preocupó al notar el estado deplorable del joven _ ¿No estarás enfermo? _ continuó.
_ No, sólo ha sido un mal sueño,sin duda consecuencia del ayuno cuaresmal._ inventó una disculpa._ Pero, ¿a que se debe tu visita a mitad de la noche?
_ Un ruido extraño me ha despertado...proviene de la biblioteca, creo.
_ ¿Quieres que te acompañe a comprobar de que se trata? _ contestó malhumorado por tener que recorrer a esas altas horas los fríos pasillos.
_ Por favor, hazlo _ le suplicó evitando confesar el pavor que sentía.
Evaristo echó sobre su hábito una manta de lana raída, se calzó y con mucho sigilo se encaminaron hacia la biblioteca.
Con el candil en una mano y en la otra, una gruesa llave, el hermano Cirilo inició la marcha hacia la biblioteca. Evaristo lo seguía en silencio, aunque un centenar de maldiciones bullían en su interior.
Sin embargo, él también, a medida que acercaban al lugar señalado, comenzó a sentir un misterioso sonido semejante al rasgueo de papeles? _ el hermano Cirilo se detuvo a unos pasos de una maciza puerta de roble. Evaristo lo imitó, el cuerpo le temblaba...¿de miedo o frío?
_ Antes de entrar quiero contarte una leyenda.
_ ¿Justo ahora? _ se impacientó
_ Un siglo atrás comenzó a rodar en nuestra congregación una oscura leyenda _ continuó sin hacer caso al enojo del otro _ Se dice que unos días antes de la celebración de Pascua, el demonio irrumpirá en la biblioteca de algún convento franciscano, en busca de la Santa Sábana que cubrió el cuerpo de Nuestro Señor en el sepulcro. Su misión es incinerarla.  Si  ésto acontece esta noche debemos impedirlo. ¿Estás dispuesto?
Evaristo hizo un gesto afirmativo con la cabeza, sentía la lengua paralizada.
_ Entremos, pues, y que el Espíritu Santo nos preceda y fortalezca.
La escena que los recibió les heló la sangre. Una hermosa y provocativa mujer destruía con desenfado y sin miramientos, valiosos pergaminos custodiados con ahínco por años por la Orden Franciscana. Irradiaba ira y violencia.
Al verlos, una sonrisa diabólica iluminó sus delicadas facciones.
"Es ella", se sorprendió Evaristo, "la mujer de mis sueños". Ella lo miró con lujuria . Lentamente se acercó a él y con la lengua le acarició la boca. Evaristo se derritió bajo su embrujo.
_ ¡Hermano! ¡Aléjate de ella! Es Belsebú.Trata de confundirnos.
En ese momento el demonio se apartó con brusquedad del joven para centrar su interés en el anciano.
_ Quarens me, ut sit ordo in manu Sindole. Cum domino meo, et aperuerit tibi portas Inferi et regnabunt super Terran universi homines. ( Busco la Síndole. Dámela, es una orden. Con ella mi Señor abrirá las puertas del Infierno y así reinaremos sobre la tierra y sobre todos los mortales.)
El hermano Cirilo, intempestivamente, le enseñó un libro que tenía oculto bajo su hábito, un Grimorio. Ese libro prohibido, en el que abundaban hechizos y sortilegios, especificaba una serie de cláusulas y triquiñuelas para burlar al demonio. Lo abrió con decisión y leyó en voz alta:
_ Por el poder del Guerrero, San Miguel Arcángel, te ordeno retornar al fuego eterno y permanecer allí por los siglos de los siglos so pena de enfrentarte a la ira Divina que tiene el poder de congelar con una sola Palabra la flama que te alimenta.
_ Infelix anima per pactum propono Síndole et non vide bitis me. ( Te propongo un trato, el alma de este infeliz por la Síndole y nunca volverás a verme.)
_ No pactamos con el Diablo _ gritó iracundo Cirilo.
Para sorpresa de ambos litigantes Evaristo intervino con firmeza.
_ Te concedo mi alma si con eso pones freno a tu maligno propósito. Mi pobre alma, débil y mezquina por la salvación de los justos.
El Demonio al descubrir la bondad y la pureza que albergaba el alma de Evaristo, lo empujó con asco.
_ Et displicebitis vobis hostiam generosi et sinceri. Vade a me et non bonum. Fateor quidem semper nititur ne pecceter, paulisper et non relinquat tibi pacem. (Me desagrada tu sacrificio generoso y sincero. Vete, no me sirves, aunque debo reconocer que siempre has luchado con denuedo para no caer en la tentación Por un tiempo te dejaré en paz).
El súcubo, envuelto en una lengua de fuego desapareció ante los monjes, pero una promesa quedó latente..
"Volveré por ti Evaristo y comprobaré si tu fe continúa siendo firme y resistente como la roca Te deseo y no cejaré en mis intentos por poseerte."....



domingo, 3 de julio de 2016

BAJOS INSTINTOS

Erase una vez un campesino temerario que una noche de luna llena se aventuró a salir en busca de un hechizo para que su mujer pudiera quedar embarazada. Muchos fueron los intentos, pero siempre inútiles. La vieja comadrona del pueblo lo incentivó a buscar la solución en el bosquecillo de tejos que se alzaba detrás del pozo al que acudían las mozas en busca de agua todas las mañanas.
_ Como sabes, el tejo, es un árbol mágico. Recoge unas cuantas bayas con las que haré un ungüento sanador para tu esposa. Además tráeme un trozo de corteza con la que prepararé una infusión que haré más potente el conjuro. Escucha con atención, deberás adentrarte en dicho lugar la próxima noche de luna llena cuando en el firmamento extrañas bolas de fuego brinquen velozmente como jugando con las estrellas. Son brujas practicando una danza diabólica.
El hombre al escuchar semejante relato comenzó a transpirar, aunque en ningún momento pasó por su cabeza desistir de su decisión: se enfrentaría a cualquier peligro, un hijo bien lo valía.
_ No temas, nada te sucederá si sigues al pie de la letra mis consejos. Si alguna bruja intercepta tu camino, no la mires a los ojos, ¡rehúyela!, recoge lo que te he pedido y regresa rápidamente sin volver la vista atrás.
Al llegar la noche señalada, el campesino montó en su burro, un animal asustadizo y caprichoso. Envalentonado, tomó por un sendero de tierra rojiza que lo llevó directamente hasta el bosque encantado.
La oscuridad de la noche era profunda y la sombra de los árboles que custodiaban su andar, como fauces tenebrosas se extendían sobre él.
El viento silbaba entre los matorrales salmos fúnebres que le erizaron la piel al pobre hombre, dejando sentir un frío helado que le calaba los huesos.
De pronto una bola de fuego bajó frente a él asustando al famélico burro que acabó por arrojarlo contra una roca perdiendo el sentido durante un breve momento.
Al recuperarse, quedó hipnotizado frente a una mujer bella y sensual que entonaba una dulce canción. Se le acercó lentamente y cuando él intento acariciar su rostro, la misteriosa mujer se transformó en una serpiente, que luego de fijar sus ojos verdes como dos exquisitas esmeraldas en el atónito hombre, desapareció entre los matorrales.
Todavía mareado a causa del fatal encuentro, consiguió a duras penas hacerse con el encargo de la comadrona.
A la mañana siguiente se presentó en la choza de la anciana, demacrado y somnoliento.
_ ¿Todo ha ido bien? _ preguntó intrigada por la pésima apariencia del hombre.
_ Algo insólito me ha ocurrido..._ y sin dilación le narró lo acontecido la noche anterior.
_ ¡Tonto!, no has mantenido mis consejos. Una bruja te ha mirado fijamente y ahora debes atenerte a las maléficas consecuencias _ se exasperó la vieja desdentada.
_ ¿ Consecuencias maléficas? _ preguntó perplejo.
_ Sólo Dios sabe que hechizo derramó en tu corazón. ¿Pretendes continuar con el conjuro para que tu mujer quede encinta?
_ Por supuesto, ella espera ilusionada tu pócima.
_ Que quede en claro que soy inocente de lo que pueda ocurrir de aquí en más, ¿entendido?
Esa noche la esposa del campesino untó su vientre con la pomada hecha del fruto del tejo y bebíó entusiasmada el té de su corteza.
El conjuró se cristalizó y luego de nueve lunas una preciosa niña les trajo la felicidad que por tanto tiempo se les negó.
Lo que la pareja no sabía era que en la pequeña latía la semilla del mal. La bruja-sepiente infestó la esperma del hombre con su veneno destructor, veneno que ahorra corría por las venas de la niña.
A medida que crecía su conducta se volvía extraña y cruel. Cruel hacia su madre y desmesuradamente amorosa con su padre.
Ya adolescente, la joven tomó una decisión fatal. "Mataré a mi madre, ella se interpone en mi relación con mi padre", pensó enferma de celos. "Me libraré de ella y así podré unirme finalmente al amor que enardece mi sangre".
La tarde que su padre salíó de cacería, aprovechó la ocasión para llevar a cabo su siniestro plan.
_ Madre, te veo ojerosa. Bebe esta infusión de valeriana, te reconfortará _ le dijo con malicia disimulada.
La mujer ingirió la infusión agradecida, sin saber que en realidad tomaba belladona, un potente veneno. En una hora falleció.
Al regresar a su casa, el campesino se encontró con la terrible noticia. Su mujer muerta y su hija deshecha en lágrimas.
El tiempo pasó, pero la angustia y la depresión no abandonaron al campesino, en cambio veía como su pequeña mostraba entereza ante aquella situación. Se desvivía por complacerlo en todo, siempre con una sonrisa. 
Sólo un hecho ensombrecía la imagen de su hija. En una oportunidad se introdujo en su cama acariciándolo de manera incestuosa. El la echó, rabioso e indignado; pero por vergüenza pasó por alto la ofensa.
"Aún no es el momento propicio", reflexionó ella con desfachatez.
Cierto día el padre le encargó un corazón de cerdo para el estofado de la cena. La joven se entretuvo más de la cuenta con sus amigas y cuando fue al mercado por en encargo, ya estaba cerrado.
Se le ocurrió entonces una perversa idea. Se dirigió al cementerio, profanó la tumba de su madre y le arrancó el corazón.
Satisfecha de su proeza lo condimentó y cocinó con abundantes verduras del huerto.
_ Eres una excelente cocinera, querida _ la felicitó el padre luego de saborear gustoso el puchero de corazón.
Mientras el hombre calmaba su apetito, ella recitaba: "Que este corazón brotado de una fría làpida, rompa toda cadena que te una al amor marchito. A mi amor le hago conocer este paso, pues yo soy la flor y tú eres el tronco. ¡Arbol de tejo, árbol mágico que otrora nos unió!, haz que germine en su espíritu mi dulce pasión".
Esa misma noche, cuando la muchacha se encontraba en la cama, creyó escuchar un susurro muy tenue, parecido a una voz familiar que se le acercaba.
"Hija, devuélveme el corazón que me has robado".
La perilla giró lentamente hasta que la puerta se abrió y el espectró mancillado de la madre hizo su aparición en el dormitorio de la joven. Extendió su dedo acusador hasta el corazón de la hija y le gritó
"¡Pérfida!, me has robado el marido y no contenta con semejante sacrilegio, ahora me has robado el corazón. !Devuélvemelo!", le escupió encolerizada.
_ ¡Imposible!, padre lo ha devorado y con sumo placer. ¡Vete, vuelve a tu féretro! Padre ahora me pertenece. _ gritó sin amedrentarse, no le temía al espíritu vengativo de su madre, ella era aún más poderosa, ella era la bruja-serpiente.
El aura de fuego que la circundaba, alejó al espíritu hasta los mismos infiernos. Ya no la molestaría.
Descalza corrió hasta la habitación del padre, que dormía apaciblemente bajo el influjo del conjuro del corazón. Se metió entre las sábanas y amoldó su cuerpo lozano al de su padre, todavía atlético.
Esta vez él no la rechazó, la aceptó excitado.
"Te he vencido madre", pensó regocijada y con el cuerpo pleno de placer y saturado de la fragancia de su padre. "Nada ni nadie se opone a los deseos de la bruja-serpiente".



sábado, 25 de junio de 2016

EL UNICORNIO AZUL

Cuenta la leyenda que en un pueblo escondido entre las montañas de un país nórdico, vivía una agraciada joven con tres hermanos pequeños. Sus padres habían muerto por una feroz epidemia que se llevó a la tumba a casi todos los habitantes del lugar. La mayoría de las familias quedaron diezmadas. El dolor y un miedo penetrante, se apoderó de ellos haciendo la vida insoportable.
Un velo de tristeza descendió sobre el pueblo privando a los hombres, mujeres y niños de cantos, risas y sueños. Se sentían acosados por la guadaña de La Parca y un sentimiento de ahogo los embargaba.
La desidia se apoderó de todos ellos. A nadie le interesaba trabajar en los campos, permanecían encerrados en sus casas alimentándose de las pocas provisiones que aún le quedaban de la cosecha anterior.
El brujo, un hombre sabio y respetado, fiel discípulo del gran Merlín, devoraba libros de magia blanca y negra tratando de hallar el hechizo capaz de romper la abúlica contemplación de la vida que se había apoderado de los habitantes del lugar.
Una noche de primavera extrañamente cálida, dio con la respuesta deseada. Una joven virgen debía encontrar el escondite del Unicornio Azul. cortar su preciado cuerno y arrojarlo en el pozo que suministraba agua a todo el pueblo. Sus extraordinarios poderes curarían la inercia mortal que empujaba a un suicidio colectivo.
Su búsqueda terminó al contemplar la perla, solución de la tenebrosa encrucijada, que se paseaba angustiada por las calles desoladas.
El cabello azabache le cubría como un manto exquisito la esbelta espalda. Sus ojos, anegados de lágrimas resaltaban el azul de la mirada semejante a un mar tormentoso.
Caminaba sin dirección, atormentada por pensamientos oscuros.
No lo vio llegar, sólo sintió la mano sarmentosa que detuvo su absurdo vaivén.
_ Niña, ¿qué te sucede?
Ella se sobresaltó, pero enseguida reconoció la voz, áspera y confiable.
_ ¡Hechicero!_ su rostro se iluminó al reconocerlo. _ Estoy desesperada, la fiebre consume a mi hermano menor. Lo ha mordido una serpiente y el veneno lo está matando. Estoy perdida, no sé que hacer, ¡ayúdeme! _ y se desmoronó en un llanto amargo.
_ Calma, calma...yo tengo la solución, pero debes apresurarte.
La joven se restregó los ojos con premura y fijó su atención en el hombre encorvado que le sonreía paternalmente.
_ Debes adentrarte en el bosque de abedules, sentarte bajo la sombra de uno de ellos y esperar con paciencia la solución a nuestros males.
_ ¿A quién debo esperar? _ y perpleja volvió a preguntar _ ¿a nuestros males?
_ En ese paraje se oculta el misterioso "Unicornio Azul". Su cuerno mágico tiene el poder de salvar a tu hermanito y también, el de infundir ánimo en el espíritu de nuestro pueblo moribundo.
Dicho esto, puso en las manos de la doncella una daga de oro. Ella lo miró asustada y sin comprender.
_ Cuando el unicornio se acerque mansamante a ti, atraído por la fragancia virginal que te envuelve, y apoye la cabeza en tu regazo, le cercenarás la vida y con rapidez le cortarás el cuerno. Luego corre con ímpetu sin mirar hacia atrás, hasta mi casa.
_ ¿Matar al unicornio azul? ¿A esa bella e inofensiva criatura? ¡No lo haré! ¡Jamás!
_ Entonces tu hermano morirá, es tu decisión.
La joven, apenada pero con decisión, tomó la daga y corrió hacia su cruel destino.
Al día siguiente, a media mañana, alcanzó el lugar señalado por el brujo. Temblando se sentó sobre el césped húmedo por el rocío matinal y elevó una plegaria al cielo pidiendo perdón por sus malvadas intenciones.
De repente escuchó el trote esperado. Se maravilló al presenciar una criatura de tanta belleza y de tanta pureza en la mirada. Por un instante dudó, pero el dolor de su hermano le endureció el corazón y determinada,  cumplió con su misión.
Corrió desesperada, dejando detrás la horrible escena. Le escocían las manos manchadas de sangre inocente y una opresión interna, la ahogaba. Sólo la salvación de su hermano le daba fuerza en su alocada carrera.
Con reverencia depositó el cuerno mágico sobre la mesa del brujo, que la recibió exultante.
_ ¡Bravo, lo has conseguido!
Con la misma daga asesina, raspó con pericia el cuerno y el polvillo obtenido lo guardó en un cofre de plata. Una pequeña porción la colocó en una bolsita de terciopelo azul y se la entregó a la doncella que lo observaba alelada.
_ Toma, agregarás este polvillo en una tisana de caléndula que darás a beber a tu hermano. El veneno será expulsado y él sanará de inmediato. Ve, no pierdas tiempo.
Una vez solo, el hechicero se encaminó hacia el pozo de agua con el tesoro envuelto en sedas.
Repitió las palabras místicas que años atrás Merlín le había enseñado para solucionar casos extremos:
"Dios alado de los cielos resplandecientes
 Dios que irradias esplendor solar
 Te invoco por el poder del Unicornio Azul
 ¡Oh Dios de los Antiguos! dígnate a bendecir mis ritos místicos.
 Que la luz, la alegría y el entusiasmo vuelvan a reinar
 sobre las tinieblas de la muerte.
 Abre tus oídos y escucha mi ruego".
Con solemnidad arrojó al agua el cuerno y sin espera, una nube prístina de dulce aroma subió desde las profundidades del pozo y se extendió por todo el pueblo, cubriéndolo como si fuera una mantilla enorme quebrando miedos y sentimientos pusilánimes.
"Tu muerte no ha sido en vano", pensó el brujo mientras se alejaba victorioso del pozo de "Aguas Vivas".
Desde la rama más alta de un roble, una mujer elfo de ojos almendrados y cabellos plateados, observaba con fiereza el rito del hechicero.
"Humano inmisericorde, has matado a mi amado compañero, lo pagarás con tu sangre", fue la terrible sentencia.




martes, 17 de mayo de 2016

SÓRDIDA NECEDAD

Una brumosa y tórrida noche de luna llena, Catrina, una joven petulante y altanera, paseaba por las cercanías del cementerio de su aldea haciendo alarde de su temeridad.
Jamás escuchaba los consejos de su madre, que buscaban infundir sensatez en su cabeza alocada; y siempre se burlaba de las lúgubres leyendas que circulaban entre las familias sobre la existencia de seres oscuros y sanguinarios que esperaban agazapados en las sombras el momento oportuno para atacar a los humanos incautos.
Esa noche, Catrina se propuso echar por tierra aquellas leyendas huecas y estúpidas. Espero a que sus padres se durmieran y con la sola compañía de un candil, para iluminar su camino, se aventuró hacia lo desconocido.
Caminó con paso firme, en ningún momento sintió miedo. Se creía valiente y arriesgada.
Se propuso llegar hasta la zona más inhóspita que rodeaba su pueblo. "Les demostraré a todos estos ignorantes que los vampiros y los hombres lobos sólo existen en sus mentes fabuladoras", pensó jactándose de ser sabia y despreciando la creencia popular.
Sin embargo, su arrogancia pronto se quebró al adentrarse en un bosque tenebroso. En más de una oportunidad las ramas retorcidas de los árboles, como manos artríticas, le acariciaron el rostro dejando una estela de sangre en su piel alabastrina. Su grito, silenciado por el sombrío ulular de los búhos, que con sus grandes ojos le advertían un peligro inminente. Ella, insensata, no captó el alerta.
La luna, sol de los muertos, con un haz de luz solidaria le reveló la existencia de una pequeña cabaña entre una mata de zarzas.
Sin dudarlo se dirigió hasta allí. La puerta estaba abierta. Entró, la iluminación casi la ciega. Cientos de velas, desperdigadas por el amplio recinto hacían de la noche día.
Sobre una larga mesa de roble oscuro, platos con variadas exquisiteces la invitaba a devorarlos.
No rechazó la tentación y se arrojó sobre ellos. La comida sabía deliciosa, aunque...un dejo a sangre rancia le revolvió las tripas. El vómito, inesperado, la convulsionó.
Frenética, bebió de una copa llena de vino rojo. Pero, ¿realmente era vino?. A ella la bebida le supo dulce y espesa, sin embargo, no le dio asco sino sueño.
Catrina cayó en una duermevela que la conmocionó.
Tres mujeres de extrema belleza aparecieron de la nada. Volaban, flotaban, pero siempre a su alrededor.
"¡Que impertinencia la tuya! ¿Cómo te atreves a entrar en nuestra casa sin invitación previa?", escuchó que le reclamaba la morena de cavernosa mirada.
"Como castigo serás parte de nuestro festín", declaró entre siniestras carcajadas la doncella de cabellos cobrizos y ojos de fuego.
Catrina intentó romper el cerco creado por las extrañas mujeres, pero fracasó. Se sentía pesada, narcotizada. Sin saberlo había bebido opio diluido en sangre.
Impotente vio como las dos vampiros se abalanzaban sobre ella; sin contemplación alguna le desgarraban el cuello y como sanguijuelas famélicas mamaron hasta la última gota de su sangre, dejándola como un pergamino amarillento y crujiente.
La mirada vacía de luz de Catrina parecía exclamar al Cielo:
"¡Tonta de mí! La necedad ha sido mi tumba".

martes, 26 de abril de 2016

LA CAZADORA

A Cedric le encantaba que su abuela lo cuidara por las noches mientras sus padres permanecían en la comarca vecina participando de la feria mensual,en donde vendían los productos de su granja. Con entusiasmo escuchaba los relatos que la anciana le narraba antes de dormir, relatos oscuros y tétricos, no recomendados para un niño de seis años.
"Las Korrigan son hadas maléficas condenadas a vivir en la tierra en un estado de penitencia por un tiempo indefinido.
Estas criaturas son muy hermosas cuando se las ve al atardecer o de noche, pero durante el día sus ojos son rojos, su cabello blanco y su piel arrugada. Pueden predecir el futuro, cambian de forma y se mueven a la velocidad del rayo. Cantan y peinan su largo cabello esperando a un galante caballero. Estas hadas malignas  tienen el poder de hacer que los hombres se enamoren fácilmente de ellas, pero asesinan a quienes lo hacen".
Llegado ese momento, el niño se cubría el rostro con las mantas y gritaba de espanto.
La abuela, entonces, riendo interrumpía el relato.
_ Recuerda querido Cedric, jamás te internes en el bosque porque podría estar aguardándote una Korrigan...
_ ¡Basta abuelita!_ chillaba pataleando debajo de las frazadas.
Los años pasaron, la abuela murió, pero sus cuentos perduraron en la memoria de Cedric. Por supuesto que a los veinte años, aquella fantasía infantil tan lejana, ya no lo atemorizaba...lo hacía sonreír.
Llegó por fin el mes de agosto y la celebración de "El día de Lammas", la fiesta de las cosechas. La palabra Lammas significa "pan de masa" y el festival conmemoraba los primeros frutos de la cosecha.
Todo el pueblo se reunió en la iglesia para que el sacerdote bendijera el pan obtenido de los primeros granos de trigo. "Las primicias de nuestra cosecha", había expresado con orgullo el padre de Cedric.
Luego de la celebración religiosa, la familia festejó con un opíparo banquete. La jornada finalizaba con un torneo de arquería.
Al atardecer, Cedric junto a unos amigos, se internaron en el bosque que rodeaba la aldea. Todos muy ufanos ante las miradas femeninas, luciendo sus arcos y carcaj repletos de flechas.
Antes de llegar al punto de encuentro, en donde se realizaría la competencia, Cedric se descompuso. "Seguramente me ha caído mal el pastel de carne de ardilla". Una tremenda arcada lo dobló en dos, seguida de un feroz vómito. Tardó en recuperarse, cuando lo hizo notó que sus amigos lo habían abandonado. "¡Egoístas!, sólo piensan en el torneo".
Tomó el arco, ajustó la correa de su caracaj y luego de beber un poco de agua fresca de la qantara, una cantimplora anular, continuó su camino.
"¿Qué sucede? Por aquí ya he pasado", se preocupó. No quería reconocerlo, pero estaba perdido.
De repente, para su asombro, escuchó una melodía prístina, exquisita. Alguien cantaba y la voz, dulce como el néctar de las flores, lo atraía como un imán.
Se impactó al verla. Bella, peinaba con delicadeza sus cabellos semejantes a largas hebras de hilo de oro. Cuando lo descubrió, cesó su canto y le sonrió.
Los ojos grises de la doncella, tan grises como un amanecer lluvioso, lo obnubilaron; y su sonrisa, diáfana, lo subyugó.
"¿Quién eres?", intentó preguntar, pero las palabras permanecieron prisioneras en su boca.
Ella extendió sus brazos, invitándolo a acercarse. El obedeció mansamente.
El perfume de la doncella lo enloqueció. Una fragancia sensual que le recordó las manzanas rojas que había recolectado el día anterior.
"Amor, hueles a manzana, apetitosa, carnosa. Como Adán, yo también deseo pecar saboreándote", pensó excitado.
Ella, apenas lo rozó con sus trémulos dedos y él tembló, arrastrado por un torbellino de pasiones.
Sentados frente a frente, sobre una mullida alfombra de hierba fresca y tréboles en flor, con las piernas entrelazadas, Cedric se dejó arrastrar por una corriente vertiginosa de sensaciones vibrantes nunca antes conocidas.
Ella movía su cuerpo y sus caderas con ritmo cadencioso. Y él la penetraba cada vez más profundo.
"Cremosa", pensaba enfebrecido.
Ella se apoderó de los labios de Cedric, pasó su lengua sobre ellos y a continuación los mordió. Esto aumentó la libido del joven, que desesperado respondió al beso atravesando con la lengua, como si fuera una espada, la boca de fresa de la doncella. Era un volcán en ebullición.
Cedric sentía extasiado las uñas de la muchacha dejando estelas de fuego en su espalda. "Diluido en el leve frenesí del rasguño".
De repente, el volcán estalló. Todo él era lava ardiente. Le costaba respirar, la lujuria lo ahogaba.
"¡Por Dios, esto es el Paraíso!", alcanzó a gritar antes de derramarse dentro de ella.
Ella lo  acarició con ternura susurrándole al oído: "Gracias por este instante de placer infinito. Para mí uno más de tantos...para ti, el último".
De los pliegues de su túnica de seda extrajo un puñal y sin más, le cercenó la yugular.
Mientras el filo se deslizaba por su cuello, ejecutando una danza mortal, Cedric pensó: "Abuela, tenías razón, las Korrigan existen y yo, ¡bendigo su existencia!".


lunes, 18 de abril de 2016

MANDRAGORA MISTERIOSA

Se desliza como alma en pena sobre la gramilla húmeda del cementerio.
Una densa capa de neblina envuelve su armonioso cuerpo. Su cabello negro, como el ónice más preciado, oficia de amuleto protegiéndola de los espíritus malignos de la noche. Su mirada cristalina, empecinada busca entre las tumbas el tesoro que salvará su vida. Sus manos manchadas de sangre y barro de tanto hurgar en la tierra, tiemblan descontroladas por tanto esfuerzo inútil.
La Mandrágora no aparece, se empecina en mantenerse oculta y la bella joven llora con desesperación.
"Búscala entre los muertos recientes, ellos tienen la respuesta a tu mal", le sopló al oído su madre, una bruja asolapada.
Ya de madrugada, regresa a su hogar desilusionada.
_ ¿La has hallado?_ su madre cae sobre ella como una tromba.
_ ¡No! _ grita entre sollozos _¡Madre!, ¿qué será de mí? ¡Mi marido me matará!
_ Calma, ya encontraremos una salida _ intenta tranquilizarla.
_ No hay tiempo, la red de mentiras que he tejido es mi cepo. Estoy inmovilizada en medio de la oscuridad _ se lamenta.
_ ¿Has buscado bien?
_ ¡Pues claro!He recorrido cada tumba escarbando en todas ellas y...¡nada!, ¡nada!
_ Pero niña, ¡que tonta eres! Yo no te he dicho tumbas recientes sino muertos recientes.
_ ¿Acaso los muertos no residen en sus tumbas? _ pregunta perpleja y contrariada.
_ ¡No!, sígueme, ¡pronto!, antes que asome el sol, todavía hay tiempo..Trae a Manchas y una cuerda._ es la misteriosa orden de su madre. Sin cuestionarla toma al perro y salen presurosas.
Corren por las calles desoladas. Bendicen la lluvia que comienza a caer como cortina de perlas, sobre el pueblo dormido. La lluvia retrasará el inicio de actividades matinales y eso las beneficia sobremanera.
La joven sigue desconcertada a su madre que se dirige hacia la plaza principal donde se levanta el patíbulo en el que el día anterior ahorcaron a dos ladrones.
La mandrágora crece debajo de los patíbulos, donde cae el semen eyaculado por los condenados durante las últimas convulsiones antes de la muerte.
Ve como cava con las manos en el barro debajo de los cadáveres,que como marionetas penden de la soga en un absurdo vaivén.
La tétrica escena no la impresiona, sólo teme al castigo que puede llegar a infligirle su esposo si descubre la infidelidad.
_ ¡Albricias!_ escucha exclamar a su madre y el corazón se le detiene.

_ ¿La tienes madre? _ la esperanza la ciega.
_ Trae a Manchas _ con destreza y suma rapidez la mujer ata la raíz de la mandrágora con una punta de la cuerda, la otra la anuda al cuello del animal.
Una vez hecho esto se une a su hija y alejándose una distancia prudencial llama al perro.
Manchas corre hacia ellas y un grito escalofriante las paraliza y regocija a la vez. El perro muere al instante.
Sin prestar atención al pobre animal, se apresuran a rescatar la raíz de mandrágora.
Cuenta la leyenda que aquel que arranca la raíz de una mandrágora muere irremediablemente, por eso fue necesario sacrificar al perro.
_ Ha gritado, la raíz ha gritado por lo tanto es poderosa. Aquí está tu salvación, querida hija.
De regreso en su hogar, bajaron al sótano a través de una abertura escondida debajo de una alfombra ajada y deslucida. Encendieron una decena de velas ungidas con aceite de belladona para impedir la entrada de energías tenebrosas y sobre una mesa de roble se dispusieron a iniciar el ritual.
La madre corta un trozo pequeño de la raíz, lo muele y el polvo producido lo coloca en un pequeño cofre de oro y plata.
_ Disuelve esta preparación en el vino de tu marido durante tres noches. Cumplido ese período amanecerá muerto y tú serás libre, mi niña. ¿Feliz?
_ Mucho, madre _ contesta aliviada.
Cuando la bruja se queda sola en el sótano, continúa con el ritual.
"Ego te baptizo in nomine Samael patris et spiritus tenebrarum magne magna Maquiavelo" ( Yo te bautizo Maquiavelo en nombre del gran Samael, padre de los espíritus de la Oscuridad)
La raíz adquiere vida, convirtiéndose en un pequeño duende.
_ Desde ahora estoy a tu servicio_ son sus primeras palabras.
_ Serás el ángel guardián de mi hija. Protegerás y defenderás al hijo que lleva en su vientre. Nadie sospechará de su infidelidad _ la voz autoritaria suena implacable.
_ Será un placer _ la voz aguda preñada de malicia, estremece a la bruja provocándole un orgasmo de poder.