jueves, 7 de junio de 2018

ECLIPSE



La noche cae impertinente sobre la ciudad
y yo sentada frente a la titilante llama de una vela.
Frías lágrimas navegan en mis mejillas
mientras mi alma clama en medio de la tempestad
como una rosa abatida por un eclipse.
La angustia devora mis entrañas marchitas,
lloro y mi llanto cae en la fuente del olvido.
Nadie nota mi tristeza, a nadie le importa.
Una máscara de alegría hipócrita oculta mi dolor;
la verdad permanece encarcelada en mis huesos.
Sólo estas letras develan mi secreto,
un secreto que año tras año devora con gula
mi deseo por vivir.