viernes, 15 de enero de 2016

CRONICA DE UNA PROSTITUTA

"Hoy son flores deshojadas sin amor, sin hogar
 pasionarias del abismo..."

Buenos Aires 1918
"Soy polaca y mis raíces son judías, un estigma que cargo con dolor. Llegué a este país huyendo de la guerra y de los progromos. Al pisar tierra argentina cumplí trece años.
Me trajeron engañada, con la promesa del progreso y el bienestar. Un paisano, amigo de mi padre, que regresó a Polonia luego de haber amasado una considerable fortuna en América, le prometió contratarme como niñera de su hijita recién nacida. Mis padres aceptaron agradecidos sin sospechar de la ladina trampa a la que me condenaban.
Al subir al barco que me llevaría al Paraíso, comenzó mi pesadilla. Fui sometida a tratos violentos, me violaron y me encerraron en una jaula para doblegar mi resistencia a tan cruel destino. Por un tiempo hasta me negaron la comida.
Cuando llegué al puerto de Buenos Aires, sucia y maloliente, el amigo traidor de mi padre, me condujo hasta un edificio en donde estaban reunidos los hombres más poderosos de la mafia de la trata de blancas, el "Café Parisien". Todo eso lo supe tiempo más tarde.
Allí, como si fuera un animal, me subastaron al mejor postor exhibiéndome desnuda. ¡Cuánta vergüenza! ¡Cuánta ignominia!.
Me compró una mujer hosca y desgarbada, ridículamente maquillada. "Llámame Madame", me ordenó en un idioma incomprensible para mí. Sufrí muchísimo antes de dominarlo.
Me subió a un carro tirado por dos sufridos caballos que nos llevaron por calles de barro hasta un lupanar llamado "El Gato Negro", situado en una zona arrabalera. Estaba construido con chapas acanaladas, montado sobre unos pilotes debido a las frecuentes inundaciones que asolaban el lugar.
La "Madame" me asignó el papel de las bestias : obtener dinero a expensas de mi cuerpo. Debía permitir que decenas de hombres, setenta por día, lo disfrutaran en forma degradante.
Se me considera impúdica y viciosa, un objeto de compra y de venta...A mí, una niña inocente que tuvo la osadía de soñar con una vida mejor. Todas mis ilusiones irremediablemente naufragaron en el mar de la angustia.
Hoy como ayer, trabajo a destajo, desde las cuatro de la mañana a a las cuatro de la tarde, sin descanso. Uno tras otro los clientes van pasando; saborean mi cuerpo, se descargan, gozan y se retiran mirándome apenas. Algunos, unos pocos, me cuentan sus cuitas, pero a mí sinceramente, no me interesan.
Los años pasan, mis carnes ya no son lozanas. ¿Qué será de mi cuando ya no agrade?".


"Me entrego a todos, mas no soy de nadie.
 Para ganarme el pan vendo mi cuerpo
 ¿qué he de vender par guardar intactos
 mi corazón, mis penas y mis sueños?".

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