lunes, 23 de noviembre de 2015

ECOS DE AMOR

DOS BESOS QUE A UN TIEMPO ESTALLAN,
DOS ECOS QUE SE CONFUNDEN,
ESO SON NUESTRAS ALMAS.         ( Bécquer)

Nueva York,1968
Los prisioneros del campo de concentración, caminan con dificultad uno detrás del otro. Están flacos y cubiertos de sarna. Se les obliga a recoger madera en la selva. A menudo se caen y los guardias los golpean con la culata de sus armas...

Se despierta gritando. Desesperada enciende la luz y se tranquiliza. La misma pesadilla. Se sirve un vaso de agua y toma una decisión: hará el viaje.
Al atardecer tiene el equipaje listo. Cierra los oídos a las quejas de su madre. Nadie, absolutamente nadie la hará cambiar de opinión.
Unos días atrás, una esperanza nació en su corazón torturado luego de leer un artículo que descubrió al pie de una de las páginas del New York Times:
                                           
                                      LOS GENIOS RECIBEN DESEOS POR ESCRITO
Nueva Delhi_ Quienes quieran conocer los deseos secretos de la gente de Nueva Delhi, pueden hallarlos aquí, en súplicas pegadas a la pared de un castillo del siglo XlV, dirigida a seres sobrenaturales creados de fuego sin humo.


Quizá su tormento la impulsa a viajar hasta ese remoto país y realizar el insólito rito. La impulsa un presentimiento venturoso. Recuerdos sensuales, sensaciones embriagantes, que como deliciosos ecos de amor, bregan por la intrépida travesía.
_ Es una locura, hija, sobre todo en este difícil momento.
_ ¿Qué tiene de particular este momento?_ le responde molesta.
_ ¡Es que únicamente lees noticias ridículas!. ¿No te has enterado que la China comunista amenazó a la India?...¡Que la semana pasada probó la bomba de hidrógeno!
_ Madre, no exageres _ se harta de tanto lamento._ Lo tengo decidido, me voy.
_ Entiendo tu preocupación...
_ ¿Preocupación?, ¿preocupación?. Estoy destrozada, descarnada...El hombre que amo que lo es todo para mí, hace seis meses que partió hacia Vietnam y todavía no sé nada de él, madre, ¡nada! _ explota.
_ Y, ¿qué piensas?, que unos djinn o genios salidos de "Las Mil y una Noches" protegerán a tu marido. ¡Qué grandísima tontería!¿Por qué no lo encomiendas a Dios? No es necesario ir a la India...
_ ¿A Dios?, ¿qué Dios?. ¿Al Dios que tanto recé por la vida de mi hermano? ¿Me escuchó?, ¿escuchó tus ruegos, madre?...Entiende, te guste o no, estes de acuerdo o no, ¡lo haré!
Se despide con un beso rápido. La madre la ve partir tras una utopía, tras una ilusión y llora por el dolor de su hija.
Al llegar a su destino, la joven no pierde tiempo. Detiene un taxi modelo Ambassador, y le pide que la lleve hasta el castillo Firoz Sha Kotla. El conductor asiente y sonríe. "No se preocupe señorita, los djinn leen a gran velocidad. Su deseo será atendido".
Ella recién comprende la extraña frase del taxista cuando avista el castillo. No da crédito a lo que ve. Las paredes del edificio están inundadas de papeles. Todas peticiones.
"Oh, Allah, mi alma desespera. ¡Que mi amado vuelva a mí!", escribe con rapidez y letra clara.
Lo pega sobre otro papel y regresa al hotel aliviada.
Una semana después, ya en Nueva York, recibe un telegrama del Gobierno.
"El teniente Stevens, herido en acción y tomado prisionero en Hanoi, ha sido liberado y retorna a su hogar en breve."
Lágrimas de alegría bailan en su rostro : "Nada de lo que hice fue en vano. Mi viaje resultó mágico".

"Lanza primero tu corazón y tu caballo saltará el obstáculo. Muchos desfallecen ante el obstáculo. Son los que no han lanzado primero el corazón" (Noel Clarasó)




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